Ni en sueños un jersey sobre los hombros

Las mujeres se enamoran del Che Guevara y después le piden que se afeite la barba.

Fabio Fusaro

Me afeito la cabeza día sí, día no.
Me gustan más los trajes que a un músico cubano.
No es cierto que me exprese en castellano antiguo
porque no diga guay; aunque te lo concedo.

El dinero no vale más que el tiempo.
En su lecho de muerte nadie anhela
más monedas de Judas en el banco.
Quisieran nada más otra mañana.

Descubrí mi vocación
—tuve esa infinita suerte—
que me llena más que un pincho
aceitoso en un bareto.

Soy feliz —y ya lo siento—
con dos piernas, cero esquíes.
Pedí tanto un Scalextric
que Melchor no me lo trajo.

No llevo zapatillas de colores.
¿Los amigos? Algunos sobreviven.
Ni en sueños un jersey sobre los hombros.
¿Mi plan? Ir a Vietnam y lo que surja.

Antes de preguntarme: ¿Adónde vas con eso?,
de intentar modelar el buda que pulí,
pregúntate por qué sales con Rafael
y no con Salvador González del Moral.

2022-12-03

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