Soy espía

Mi amigo A compró hace unos días mi poemario Trovademécum y al día siguiente me envió un esbozo de canción con el poema «Cafeína». Me pide que termine el estribillo —que ya ha empezado él, con buen tino—, cosa que haré en cuanto tenga tiempo. Una mudanza es como el Día de la Marmota pero en plan pesado.

«Un campeón es alguien que se levanta cuando no puede». Jack Dempsey.

La semana pasada se falló el Premio Nobel de Literatura y acerté que se lo iban a dar a una tía. Para mí estaba cantado: sumando galardones de ediciones anteriores, los hombres ganan por mayoría aplastante a las mujeres. Y eso es algo que el Estado del Biempensar no puede permitir.

«Nosotros» puede referirse a los hombres y a las mujeres. «Nosotras» se refiere sólo a ellas. En exclusiva. Y se quejan. Paz.

Dándole otra vuelta de tuerca a la Ley de Sturgeon diré que, aunque nadie le haya dado este sentido, es una ley esperanzadora: significa que el diez por ciento de todo no es basura. Lo cual es bastante alentador.

La otra noche mi amiga J me cuenta cómo me conoció: En el Bukowski Club, una amiga suya se dirigió a mí para decirme que iba muy elegante y preguntarme dónde trabajaba. «Soy espía», le contesté con absoluta seriedad. No recuerdo la anécdota, pero me identifico con el personaje.

«Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos». Pablo Neruda.

Quiero hacer contigo lo que Tyson hizo con Spinks en el 91.

Ahora, cuando termino de recitar, en lugar de «gracias» digo «aplausos». Es mi nueva gracia. Soy un genio. Aloha.

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