Rafael Sarmentero estuvo aquí

Por si el Hombre del Saco me secuestra,
una groupie obsesiva me apuñala,
o me descubro inmerso
en un macabro ritual satánico,
he venido al salón para abrazarte.

Por si explota de pronto el edificio,
me sorprende un tsunami en Indonesia,
o simple y llanamente
me da lo que se dice un jamacuco,
me he acercado a tu cuarto a darte un beso.

Tú dices: Rafael, qué cariñoso.
Eres una persona muy romántica
.
A veces me prodigo en los afectos.
Me cuesta contenerme si estás cerca.
Mas no es romanticismo. Es otra cosa.

Es que el reloj avanza y sé que un día,
aun siendo yo supérstite improbable
de tantas amenazas,
partiré para siempre al otro barrio
y no podré besarte ni abrazarte.

Tengo que aprovechar cada segundo.
Que no quede un cariño en la recámara.
Que cuando yo me vaya
deje en tu cuerpo pruebas suficientes
de que yo estuve aquí y de que te amé.

* * *

Ahora puedes insultarme. E incluso elogiarme. Déjame tu mensaje:

Quiero ser tu amigo*.

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