Que no me entere yo de que dices que eres feminista

Todos los seres humanos tenemos los mismos derechos.

Fin de la historia.

Lo que no puede ser es que me vengas ahora llena de equis y de arrobas a decirme que «estamxs todxs reunidxs» o que «som@s tod@s iguales». Hasta ahí podíamos llegar.

Porque defiendes que, al emplear el plural de toda la vida —«estamos», «todos», «somos»—, estamos excluyendo a las mujeres; les estamos restando visibilidad. Estamos incurriendo, como tú dices, en un micromachismo.

No te parece bien que usemos el pronombre «nosotros» para referirnos a «nosotros y nosotras». Y no te sirve el argumento de que el idioma lo conforma la tradición oral y escrita de la gente porque es precisamente con esa arbitrariedad con la que quieres acabar. Defiendes una forma más igualitaria de referirnos a un colectivo formado por individuos de ambos sexos.

Y sin embargo vas y utilizas la palabra «feminista» para referirte a quienes defendemos la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.

Es como si yo dijera que soy negrista porque estoy a favor de la igualdad de derechos entre blancos y negros. ¿Y por qué no blanquista, por esa misma razón?

«Es que el movimiento se llamó así cuando se fundó a principios de siglo», argumentas.

Claro, claro. Y el plural lo usamos desde hace siglos. ¿No me estás proponiendo un nuevo modo de hablar más neutro? ¿Cómo puedes, entonces, seguir llamando «feminismo» a la defensa de la igualdad de derechos entre personas de distinto sexo? ¿No te das cuenta de que estás cayendo en lo mismo que criticas?

Mira, bonita: o equis y arrobas, o feminista. Pero las dos cosas juntas, no. No me seas microhembrista.

De nada.

Besos.

Archivo

Suscríbete o tendrás cinco años de mala suerte

Si quieres recibir los artículos exclusivos para suscriptores, déjame aquí tu e-mail y yo personalmente te enviaré dichos textos cuando los publique. De no hacerlo, ya sabes que tendrás cinco años de mala suerte.