Mis amigos modernos

Hablo con María por teléfono. Le cuento que el otro día le escribí a los de Libros del Asteroide para preguntarles si iban a editar más novelas de George H. Higgins o de Seicho Matsumoto.

Siempre estás mirando libros, me dice. Todavía tienes que leerte los dos que te llegaron ayer sobre Tánger.

Le explico que me comido bastante, pues tengo un montón de títulos apuntados en mi wishlist que esperan pacientemente su momento. Entre ellos, señalo, dos que me he reservado para leer cuando te quedes embarazada —Irene y el aire, de Alberto Olmos, y Confesiones de un padre sin vocación, de José María Contreras Espuny—.

Cuando apenas he mencionado el primero, replica: Uy, a ver si te van a meter ideas raras en la cabeza esos amigos tuyos modernos.

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