¡Menuda zorra! (9): Es injusto que en el deporte las mujeres cobren menos que los hombres y salgan menos en televisión

En base a qué debería una deportista cobrar lo mismo que un deportista, te pregunto, «equidad; hacen el mismo trabajo», me respondes, pero sería injusto, te replico, porque no generan los mismos ingresos ni el mismo interés, entonces qué, los jubilados también tienen derecho a tener su liga de fútbol para mayores de sesenta y cinco años, que les paguen lo mismo también, no, «no», me respondes, «porque los jubilados no son profesionales, no hacen el mismo trabajo», vale, pero los espectadores pagan más por ver a los mejores, y las mujeres son peores en deportes que los hombres, no le vas a pagar lo mismo al jugador que está en la posición mil del ranking de la ATP, que al jugador que lidera dicha clasificación, va a ir mucha más gente a ver los partidos del líder que los partidos de un mindundi, no es, por tanto, un asunto de sexo, mira lo que ocurre en el motociclismo, las competiciones de mayor cilindrada suelen generar más interés, sin embargo, fíjate en el boxeo, no siempre los combates de los pesos pesados son los que captan la mayor atención, podría pasar algo similar con las mujeres, pero tendrán que ser los espectadores los que propicien dicho cambio, antes que nada, yendo al campo, aquí nadie va a dejar de ganar dinero si el negocio existe, del mismo modo que nadie va a arriesgar su capital si no tiene la certeza de que, como mínimo, lo va a recuperar, si te parece bien, lo que se puede hacer es lo siguiente: que se elimine la discriminación por sexo, que mujeres y hombres participen juntos en las mismas competiciones, y que se les pague acorde a su clasificación, ah, no, claro, eso no te interesa.

* * *

He publicado la segunda edición de ¡Menuda zorra!: Cómo acabar de una vez por todas con el feminismo. Consíguela aquí.

Archivo

¿Te gusta lo que lees?

¿Te gusta lo que escribo? Sería un honor para mí que formases parte de mi selecto club de lectores. Apúntame aquí tu e-mail y te escribiré de vez en cuando. Gracias por existir.