¡Menuda zorra! (7): No me sexualices

Que vayas con un escote que te llega al ombligo no ayuda, pero, en fin, ésa no es la cuestión, la cuestión no es que te sexualice, la cuestión es que ya estás sexualizada, no lo sabías, pregunto, sí, de nacimiento, tienes sexo, sí, femenino, sí, y yo tengo sexo también, sí, masculino, sí, y por mi condición de heterosexual te voy a ver siempre como un potencial objetivo para el apareamiento, a mí no me mires, es la biología, gracias a ese sublime mecanismo no nos hemos extinguido como especie, no está mal, entonces, repito, para que te quede claro, nadie te sexualiza, ya estás sexualizada, y como hombre podré, a lo sumo, desexualizarte, esto es, tratar de desoír el reclamo de la naturaleza a fin de poder evaluarte por otra serie de atributos más allá de los anatómicos, pero eso sólo si te portas bien, si te comportas como un pedazo de carne con ojos no esperes que encima me esfuerce en conocerte más allá de la piel, da gracias de que no te desexualice, porque si te desexualizara es que no te tocaría ni con un palo, tú tienes que verlo como si fueras una Coca-Cola y yo estuviera sediento, puedo pensar: «La Coca-Cola tiene mucho azúcar, no es buena para mi salud», y no beberla, en este caso estoy usando mi cerebro racional para dominar mi cerebro reptiliano, pero el impulso instintivo, primitivo, ocurre en primer lugar, luego yo, ser pensante, podré tratar de acallarlo o no, y por eso, amiga mía, cuando tú me dices que no te sexualice, yo te contesto que eso que me estás pidiendo es tan absurdo como pedirme que no necesite comer, beber o respirar. Abro signo de interrogación. Te ha quedado claro o te lo explico de nuevo. Cierro signo de interrogación.

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