¡Menuda zorra! (2): No nos morimos, nos matan

A ver, relájate, respira hondo, céntrate, qué dice el titular, exacto, muy bien, «Muere una mujer apuñalada por un conocido en Madrid», El Faro de Vigo, es decir, que fulano ha apuñalado a mengana y, como consecuencia de las puñaladas, mengana ha fallecido, pero entonces, tú crees que alguien puede interpretar que mengana ha fallecido por gusto, crees que de ese titular se desprende alguna otra posible lectura más que la de que fulano ha asesinado a mengana, crees que cabe cuestionarse en alguna medida si, tras la puñalada o puñaladas que fulano le asestó, mengana, voluntaria, caprichosamente, ha decidido morirse, pregunto, puede haber en cualquier cabeza humana alguna otra posibilidad más que la del asesinato, planteo, inquiero, cuestiono, interpelo, entonces, a qué viene esa idiotez, cómo que no nos morimos, nos matan, qué maldita información crees que falta en ese titular, qué ambigüedad aprecias tú ahí, qué retorcida manipulación ves en que se muera una mujer cuando es apuñalada por un hombre, «Zutano golpeó el balón con el empeine de su pie derecho, el balón sorteó la barrera y el tanto subió al marcador», «No, el tanto no subió al marcador, lo marcó zutano», protestarás airada, «Rafael Sarmentero gana el Premio Nobel de Literatura», «No lo gana Rafael, se lo entrega el jurado», berrearás, «Nadie se muere de viejo, el tiempo lo asesina», «Tú no naces, te nacen», te das cuenta de las tonterías que puedes llegar a decir cuando te ciegas por el odio y le quieres encontrar la maldad a lo que no la tiene, que encima, para más inri, esas protestas ni son originales, porque tú y yo sabemos bien que eso de que no os morís, os matan, no te lo has inventado tú, que lo has copiado de no sé qué otra tipa que lo puso en las redes sociales, y que a su vez lo había copiado de una okupa de El Raval que acababa de fumarse un dos papeles en una manifa, y así hasta que, bueno, tal vez hubo una ocasión en que tuvo sentido la queja, alguien tituló: «Muere mujer embarazada la víspera de su boda», es sólo un ejemplo, y ahí alguna saltó para decir que se trataba de un asesinato y que existía una clara omisión del hecho delictivo, una maniobra de ocultación, de acuerdo, ahí vale, como cuando no especifican que los tres guayabos que violaron a la panadera de los dientes torcidos eran dominicanos, vaya que alguien pueda indignarse y acusar al periódico de racista, y no creas, que lo puedo entender, lo de omitir sus nacionalidades, digo, porque para los que no somos racistas, decir que los tres mastuerzos habían nacido en Santo Domingo tiene tanto valor informativo como decir que tenían los ojos color caoba o que el más alto medía uno setenta y siete, pero ahí seguramente hay una intención en la omisión, no es una omisión inocente, no es una omisión imparcial, como quien no menciona el material del calzado de los violadores por considerarlo irrelevante, pero entonces no digamos tampoco que eran hombres ni mencionemos sus edades, digamos, como en el gag del dúo cómico Cruz y Raya, que alguien hizo algo en algún sitio, en fin, me estoy liando, lo que quiero decir es que puede que en algún titular haya una cierta manipulación, no digo que no, la omisión voluntaria de un dato urdida con la intención de modificar su significado, pero otra cosa es ésta, otra cosa es que digan que muere una mujer porque ha sido acuchillada por un conocido y tú ya te engalles, pongas los ojos en blanco y te falte tiempo para sacar tu pancartita digital, ésa que copias cada dos por tres de no sé quién, y proclames que mengana no se ha muerto porque ha sido apuñalada por un conocido, sino que se ha muerto porque un conocido la ha asesinado con un cuchillo, pero no ves que es lo mismo, criatura, anda, anda, que Dios te lo manda, que, desde luego, cuando te pones a decir tonterías, no hay quien te haga entrar en razón.

Archivo

Suscríbete o tendrás cinco años de mala suerte

Si quieres recibir los artículos exclusivos para suscriptores, déjame aquí tu e-mail y yo personalmente te enviaré dichos textos cuando los publique. De no hacerlo, ya sabes que tendrás cinco años de mala suerte.