Trovademécum

(Diario El Mundo, enero 2015, Fernando Sánchez Dragó)

Así se llama el último poemario de Rafael Sarmentero. Lo edita ViveLibro. Como todos los suyos, me ha fascinado y, además, me ha divertido. Se agradece la rima, que es cortesía hacia el lector, encauza, embrida y somete a norma la inspiración del poeta, convierte el poema en papel pautado y eleva el don de la poesía, brindándole puntos de apoyo, a luz de la memoria. «Verso libre, verso libre», decía Antonio Machado. «Líbrate mejor del verso / cuando te esclavice».

Sarmentero, en la última página de su Trovademécum, añade: «Este libro se terminó de producir cuando a mi me dio la gana». ¡Olé! Libertad, divino tesoro… Le debemos, como a Machado, y como a todos los escritores de verdad, cuanto escribe.

Y él escribe cosas como éstas…

«Tú pareces diseñada / para ver imperfecciones. / Del sol, sólo ves la sombra; de ti, el miedo. / Del mar, la sal; de los sueños, que despiertas; / de la vida, que se acaba. / Yo creo que cuando miras / se te queda la belleza en las pestañas».

Y luego…

«Lo que duele es ser feliz y no saberlo. / Líbrate de tu desgracia, / que el sufrimiento es el llanto / de un mendigo que suplica tu atención».

Y luego…

«Ya Epicteto lo anunció en su Enquiridión: / no te marca lo que vives, / sino cómo te lo tomas».

Y por último: «…algo oculto; un don preciado. / Mas no quiero que se escarbe / demasiado: El tesoro / pertenece a quien lo esconde».

Líbrate de las mujeres, Rafa, cuando te esclavicen. ¿Hay alguna que no lo haga? ¿Hay alguna que no pertenezca -la expresión es de Escohotado- a la Cofradía del Santo Reproche?

Pensarás: «¡Mira quien lo dice!».

Y tendrás razón.