Rafael Sarmentero

(Revista La bolsa de pipas, abril 2009)

LAS CHAQUETAS

Entre todas, una sola es la elegida,
aunque es lícito probarse cada talla;
bien por larga, bien por corta, en esta vida
lo importante es que no arrojes la toalla.

Procurarse una chaqueta agradecida
pide a veces un modelo más canalla,
que es correcto cuando acierta la medida
y es terrible la medida cuando falla.

Si las bellas es trivial que son frecuentes,
es frecuente que las bellas sean triviales.
Resultando: que hay geniales aparentes

y apariencias que resultan ser geniales;
las iguales son un tanto diferentes
como tantas diferentes son iguales.

ME EQUIVOCO LUEGO EXISTO

Acémila o estulto desabrido,
inepto y presuntuoso redomado;
zoquete lenguaraz y retorcido,
bacilo que vacila al más pintado.

Qué falta de pudor, qué pervertido,
qué forma de faltar, ¿quién te ha enseñado?
Qué orate, qué bufón tan consentido,
qué urdido disparate del teclado.

¿Tu título en Principios newtonianos?
Doctor de las manzanas con gusanos.
Infausto perdedor que va de listo,

suicídate dos veces de mis partes,
le dice tu facsímil a un Descartes
que escribe me equivoco luego existo.

LA BELLEZA

La de la estampa y el cuadrado,
esa belleza interminable.


Gonzalo Escarpa.

Sólo busco la belleza;
la belleza en sí, sí misma,
no el conjunto resultante,
no las formas siempre bellas.
Yo no quiero ni la estampa
ni el cuadrado. No me sirven.
Quiero sólo la belleza;
deshojar la rosa blanca,
desvestirla poco a poco y
detenerme en el instante
que precede a ese momento en
que ya deja de ser bella:
Sorprender a la belleza
en su mínima expresión.
Sólo busco la belleza,
pero no me basta entera;
para mí no es suficiente
si no es simple sola esencia;
arrancarle cada capa
y encontrarle sólo el alma.

Haz la prueba, toma la otra
—la belleza más barroca—
y le cortas una síla-
ba y la dejas sólo en belle
(del francés, como bien sabes)
y ahí sigue la belleza, a-
gazapada, indisoluble. En-
tonces das otro mordisco y
la despojas de otra síla-
ba y la dejas sólo en be
(del inglés, I mean to be), pe-
ro es tan bello ser y estar que
todavía la belleza
se resiste a los ataques.
Con el próximo estallido
quedará la letra b,
que es la b que da los besos,
que son bellos hasta el túeta-
no, es la b de los bufones,
de los bailes y los barcos
y es la b de la belleza.
Tras el último sablazo,
queda apenas un puntito,
que mirado al microscopio,
continúa siendo bello el
hijo puta.