Hoy he leído un post tuyo

Homenaje a Oscar Wilde.

Hoy he leido un post tuyo y he de decirte que me pareces un gran hijo de la gran puta. Como te habran dicho ojala pierdas trabajo posicion vivienda y te quedes tirado en la calle y cuando vayas a pedir algo te lo denieguen por perro. So asqueroso

Salva Cabrera, Cala Millor, Islas Baleares.

Dice Juan Bonilla que tiene «entre 8.000 y 15.000» libros. Me sorprende la amplitud de la horquilla. Es como decir: «No sé si tengo en mi casa una lámpara Tiffany o ninguna.»

¿Problemas, millennial? ¿Las cosas no han salido como a ti te gustaría y nada puedes hacer ya para alterar el curso de los acontecimientos? Permite que este individuo de la Generación X te diga exactamente lo que debes hacer. La palabra mágica que colocará cada cosa en su lugar y guiará tu singladura el resto de tus días es la siguiente: «Aguántate».

Me cito con la italiana para tomar un cappuccino. No sé cómo acabamos hablando de M. Night Shyamalan.

—Los artistas que a mí siempre me han gustado son los que son capaces de lo mejor y de lo peor —le digo—. Porque que sean capaces de lo peor significa que se arriesgan. Cuando tratas de hacer algo que no has hecho nunca, las posibilidades de que te estrelles son bastante elevadas. Shyamalan es uno de esos artistas. Tiene obras maestras, y tiene también La joven del agua, la película que yo he visto en más sesiones en toda mi vida. Puede que necesitase unas quince. Veía cinco minutos y la quitaba porque se me hacía insoportable.

S tiene la brillante idea de pedir cereales a domicilio. Mi único requisito cuando me toca elegir es que sean «cereales masculinos». Acabamos llorando de risa.

Hablando de lágrimas: le explico que los hombres, a diferencia de las mujeres, no usan el llanto como una herramienta. Los hombres también lloramos, pero lo hacemos en privado. Y en muy contadas ocasiones. Calculo que mi media estará en torno a una vez cada tres coma cinco años.

Estaba soñando que estaba en un hotelito de Camboya en el que criaban tarántulas en una especie de tendedero. La encargada me decía que no había peligro de que me picaran porque la manta de la cama era doble.

—Lo suyo —le digo a no sé quién— es vestir como un caballero la mayor parte del tiempo, y como un dandi de forma esporádica. Para desconcertar al enemigo.

En la presentación del libro de X, éste me confirma que lo ha pasado mal en los últimos meses. Lo había deducido en base a algunos comentarios que dejó en las redes sociales. Por eso fui a su presentación.

Me confiesa que, entre otros asuntos, su novia lo dejó después de N años de relación, de un modo absolutamente inesperado, frío y abrupto. Ella se marchó a vivir a Z, y el plan por ellos acordado era que él se mudaría con ella al mes siguiente. Luego de N años de salubre noviazgo, la mujer en cuestión remató su elegante maniobra teniendo el bonito detalle de dejarlo por WhatsApp. Lo siento, amigo. Abrazar.

Según Antonio Gala, su biografía tendrá uno de esos títulos que son tan buenos que los maldigo por no habérseme ocurrido a mí: No os molestéis, conozco la salida.

En mil novecientos setenta y dos, al término de la sexta partida del Campeonato Mundial de Ajedrez, Boris Spassky se levantó y acompañó al público en el aplauso que éste le brindó a Bobby Fischer. Tú no lo sabes, pero Bobby Fischer siempre fue mi jugador de ajedrez favorito de todos los tiempos. Genial, maniático, paranoico, antisemita. Capaz de lo mejor y de lo peor, en cierto modo. El círculo se cierra. Todo encaja. Los monos están escuchando.

Y ahora me voy al cine a ver la de Kapuściński.

«No quiero molestar y menos agradar.» (Hipólito García Fernández «Bolo».)

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