Ganas de

Maquetando «Cómo ser un genio 2». Me da problemas el control de líneas huérfanas y viudas. Esto puede darme mucha guerra. Esperemos que no.

La portada: casi lista. Me falta centrar una fotografía. Mi cara, concretamente.

Ganas de terminar ya este libro. Ganas de empezar a darle vueltas a mi próxima novela.

Acabo saturado de novelas. Estoy deseando terminar de escribirlas para dedicarme a otros menesteres literarios que exijan menos consistencia. Pero apenas transcurren unos meses, la llamada del deber aparece y me obliga a intentar una nueva obra maestra. La novela definitiva, claro.

Ganas de acabar ya de amueblar la casa; de decorarla. La insatisfacción crónica me aguijonea. La búsqueda del óptimo es una cantimplora de agua salada.

Batalla mental continua entre la utilidad y la estética. Decidir qué prima. Buscar lo exacto sospechando que es probable que no exista.

Estoy buscando un sofá. O dos sillones. O un futón convertible. Estoy buscando una mesa de centro alta. O dos que ocupen la mitad. Estoy luchando contra la oposición entre cajas de fruta y estanterías. Con la energía empleada en estas disquisiciones un hombre podría llegar a la luna.

¿Llegará el día en que todo esté a mi gusto? Es complicado que esto suceda. Me infundo ánimos pensando en que lo he conseguido con el calzado. Con el reloj. Con la estilográfica. Con la libreta. No sé si lo he conseguido para siempre; pero en este momento es real: he alcanzado el equilibrio. ¿Podré extender este equilibrio a toda la casa? Y también: ¿Es normal plantearse estas cuestiones?

Ganas de largarme ya de viaje.

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