Francamente, no sé quién es Iggy Pop

El jueves asistí a un rollo poético llamado «Entreversando» —llegué tarde a propósito, práctica habitual a la que me abono en estos asuntos—, y tuve tiempo suficiente para comprobar hasta qué punto la búsqueda de la originalidad por la originalidad acaba conduciendo al sinsentido.

Si ya son aburridos los recitales de poesía, imagínate lo que supone escuchar a un poeta recitando un fragmento de un poema, a otro poeta recitando otro fragmento del mismo poema, y así alternativamente. Supongo que alguien pensó que este sistema, lejos de resultar molesto y absurdo, aportaba algo positivo. Se equivocó.

Más tarde, en la calle, junto a la puerta del local, mi amigo M recordó a Karmelo C. Iribarren. Le leí mi poema favorito —«A veces sucede»— y él hizo lo propio —«Los paraguas, los taxis»—. Luego llegamos a la conclusión de que debíamos ver Akira.

El otro día V me contó que había hecho una entrevista para trabajar en Starbucks. Le hicieron una serie de preguntas a las que ella contestó con las respuestas que uno consideraría más adecuadas: ¿Eres trabajadora? Sí. ¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre? Deporte. ¿Te gusta la gente? Sí. En fin, ese tipo de preguntas y ese tipo de respuestas.

Pues bien: V sacó una puntuación de 26 sobre 100.

—No encajas en Starbucks —le dijo la entrevistadora—. Pero serías muy buena para el Fridays.

Tal cual.

Debe de ser que a los sensatos los mandan al Fridays y a los psicópatas al Starbucks.

Yo estuve a punto de salir con una dependienta del Starbucks, pero llegado el momento no me sentí implicado y tiré del freno de mano.

Francamente, no sé quién es Iggy Pop.

¿Qué significa «Estoy orgulloso de ser español»? Sólo puede significar una cosa: Estoy orgulloso de que mi madre, bajo su propio criterio o por pura casualidad, me diera a luz dentro de un territorio arbitrario que otros han limitado caprichosamente y llamado «España».

Estar orgulloso de ser español tiene tanto sentido como estarlo de que amanezca por el este. O sea: ninguno. Relájate y disfruta. Besos.

«Mi filosofía se reduce a que la gente es un asco». Mike Tyson.

—¡Evitas el conflicto! —me dijo B una vez, molesta, creyendo que me criticaba.

Naturalmente que lo evito. Si no estaría todo el día peleando, como ciertas personas y ciertos países.

Evito el conflicto: por supuesto. Niego el conflicto: en absoluto.

Soy pacifista pero no me gusta que me toquen las narices.

Con esto quiero decir que le acabo de escribir a la editorial para preguntarles cuándo me van a pagar. Llevan casi dos años sin hacerlo.

En mi infinita generosidad les he dado un margen más que suficiente para que se manifiesten económicamente.

De verdad que he evitado el conflicto. Hasta que éste se ha vuelto inevitable. «Si vis pacem, para bellum», y esas cosillas.

A ver qué sucede.

Paz.

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