Cosas que pasan

Las tortillas de clara de huevo de las 8 AM.

La vida: un día estás arriba, otro día estás abajo. En medio nadie sabe qué ha pasado.

Euforia, desazón. Felicidad, vacío. Ilusión, desilusión. Duplas frecuentes. Ciclos que se repiten. Amazon que no trae el paquete en la fecha estipulada. Caerse y volverse a levantar puede contar como flexión.

«Todo el mundo tiene un plan hasta que le dan un puñetazo en la boca.» (Mike Tyson.)

Cosas que pasan.

«Pero lo grande, la tremenda verdad es ésta: sufrir no sirve de nada.» (Cesare Pavese.)

El bol de cereales con suero de leche de las 10 AM.

Por fin empiezo a leer Las personas del verbo, que me prestó mi amiga R en el Año de Gracia de 17…

Voy andando por Malasaña y escucho unos apresurados pasos que se acercan, alguien que viene corriendo.

Es C.

—Estaba tomando algo con un amigo rapero, te he visto y he salido corriendo —se excusa C—. Te presento a Jolgorio.

Jolgorio es un agapornis polícromo que se ha tatuado en el antebrazo.

C sonríe.

C parece feliz.

C está loca.

Obvio.

Quien dice que no le gusta la serenidad, que prefiere subidas y bajadas, es que no ha sufrido lo suficiente.

El arroz hervido con pechuga de pollo a la plancha de las 13 PM.

[2016/08/24 13:01] Le pregunto a Juan José Millás si me quiere.

Mañana se cumple un año desde que empecé a publicar en el blog con regularidad. Ha pasado demasiado rápido. Todo transcurre a una velocidad vertiginosa.

Entonces estaba leyendo Tokio ya no nos quiere. Yo debería estar en Japón. Y Dios, en la de todos.

Voy por la calle. Veo un hombre muerto en el suelo. Tiene un agujero en la frente. Le falta un pedazo de cabeza del tamaño de una pelota de tenis. Hay sangre. Muy roja. La policía acaba de llegar. El muerto tiembla un poco todavía. Por la noche buscaré en las noticias de Google «muerto Madrid» y leeré que le ha caído una barra de acero mientras participaba en unas obras del metro. Tenía veinticinco años. Pobre hombre.

Me dice T: «Me da rabia que no seas más conocido». Esa misma tarde D me ha dicho algo muy similar. Me amarán cuando esté muerto. Como dijo el poeta.

Digo: «Estoy a favor de las violaciones, pero siempre que sean con consentimiento».

«Se te va el personaje de las manos», replica X.

Tengo mucha experiencia en el asunto. La cosa funciona así:

Crees que el feminismo es, más allá de la obviedad de la igualdad de derechos, un constructo político para crear un enemigo y ganar votos a su costa: eres polémico.

Crees que las feministas son, precisa y paradójicamente, personas mucho más sectarias y sexistas que aquéllas a las que critican: no lo dices en serio, estás representando a un personaje.

Defiendes que el veganismo y el anarcocapitalismo son las únicas posturas éticamente correctas que un ser humano puede adoptar en materia alimentaria y económica: te gusta provocar.

Crees que la izquierda es, sobre todo y ante todo, envidia, hipocresía y marketing: eres un troll.

Planteas dudas razonables sobre la moralidad del aborto en diversos supuestos y criticas la frivolización que se hace del mismo: te vamos a matar.

Ojalá mitosis y silencio.

El batido de proteínas de las 7 PM.

La gente tiene muy baja tolerancia a la frustración. Son como niños. Siempre me han sorprendido las personas despechadas que agreden física o psíquicamente a sus ex parejas o a los amantes de éstas. ¿No te quieren? Lárgate. Cualquier otra postura es errónea. Insisto: Perdón. Gracias. Adiós.

—Denuncia —le digo a X—. En serio: denuncia.

La ensalada de espinacas, frutos secos y brotes de soja de las 9 PM.

M se va a vivir a Orlando.

«Vivieron en cualquier ciudad. / Todas se llaman "ansiedad".» (Joaquín Sabina.)

Juan Carlos Mestre es un one poem poet, como lo fue Luis Rosales.

Aquí debería escribir una cita que tengo anotada en mi libreta. Pero no entiendo mi letra.

Ahora la he entendido, pero no me apetece incluirla.

Ojalá estuvieses aquí.

La inyección de anabolizantes de las 11 PM.

Juan José Millás todavía no me ha contestado.

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