Con las pecas de punta

Clausurado el amor por vacaciones,
conectar no era ya ni una quimera
—nadie espera ligar una escalera
después de un menos tres de corazones—.

Y así entré en el café, sin ilusiones,
pero entonces te vi. Y como si hubiera
una parte de mí que aún creyera
me jugué en un all-in los pantalones.

Y comenzamos juntos este viaje
que ojalá no termine en ningún puerto.
Sólo quiero tu mano de equipaje

cuando el mapa se rompa en mil pedazos,
que tú pelirrojeas el desierto
con las pecas de punta en mis tus brazos.