Cómo hacer ejercicio en casa o te mato

Cómo hacer ejercicio en casa o te mato

Hacer ejercicio es bueno para la salud. Eso dicen, al menos.

Por desgracia, salvo que practiques una actividad que te entusiasme —en mi caso era el fútbol—, abandonar lo que estás haciendo para someter tu cuerpo a un desgaste que tu mente no es capaz de justificar con su simiesca lógica cortoplacista, requiere una fuerza de voluntad que solo está al alcance de unos pocos.

Se mire como se mire, hacer ejercicio es aburrido. Así que, si uno está decidido a practicarlo, el único consuelo que le queda es hallar la manera menos traumática de conducirse.

La que yo he adoptado tiene su origen en las cárceles. Consiste en tomar una baraja —francesa, a ser posible— y asignarle un ejercicio a cada palo. A continuación, se barajan las cartas y se van volteando de una en una.

El método original propone que, del dos al diez, el número del naipe indique el número de repeticiones a ejecutar. Que sean diez en el caso de que salga una figura, y once si la carta volteada es un as.

Mi aproximación es ligeramente diferente:

En primer lugar, en vez de ejercitarme desde la primera carta hasta la quincuagésimo segunda, lo que hago es decidir de antemano el tiempo que le voy a dedicar a la actividad física. De este modo me aseguro de que no perderé ni un segundo más de lo previamente establecido.

En segundo lugar, hago las siguientes asignaciones de ejercicios:

Y establezco las siguientes repeticiones:

Barajo las cartas. Volteo la primera carta. Pongo en marcha el cronómetro. Y empiezo a ejercitarme.

Últimamente no hago más que leer artículos y ver vídeos sobre personas que han dado la vuelta al mundo en bicicleta.

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