Mis dos preguntas fundamentales

Mis dos preguntas fundamentales

A menudo ejerzo —con mis amigos y, fundamentalmente, con mis amigas— como una suerte de psicólogo; una especie de counselor que trata de aportar algo de luz a las tinieblas que los afligen en momentos de turbación.

Con el paso de los años he descubierto que las dos aflicciones más recurrentes son: una ansiedad prolongada de origen difuso, y un vacío existencial propiciado por la falta de rumbo. Para empezar a ponerles remedio, uno debe formularse dos preguntas fundamentales. Lo que yo hago es trasladarles dichas preguntas:

  1. ¿A ti qué te gustaría que ocurriera?

  2. Si tuvieses todo el dinero del mundo a tu disposición, ¿a qué dedicarías tu tiempo?

Con la primera pregunta uno identifica cuál es la gran preocupación que está causando su desasosiego. Con la segunda, comprende cuál es su misión en la vida.

Rafael.—¿A ti qué te gustaría que ocurriera?

Sarmentero.—Que las personas que quiero vivieran muchos años y no sufriesen.

Rafael.—Si tuvieses todo el dinero del mundo a tu disposición, ¿a qué dedicarías tu tiempo?

Sarmentero.—A escribir. Me compraría una casa cerca del mar (que estuviese en alto, para evitar tsunamis), y mis días consistirían en: desayunar, escribir, hacer ejercicio, ducharme, comer, leer, ver películas y cenar. Jugaría al fútbol una vez a la semana, y viajaría cada tres o cuatro meses. Publicaría entre uno y tres libros al año.

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