¡Menuda zorra! (3): El patriarcado me obliga a depilarme

Dices tú que el patriarcado os coacciona para que os depiléis, y yo digo que ésa es otra de esas falacias, de esas sucias mentiras que hacen necesario un libro tan esclarecedor como éste, yo estaba muy a gusto escribiendo el guión de mi próxima novela, y ahora, por tu culpa, tengo que alternar dicha labor con la redacción de este libro, ya ves, quién me iba a mí a decir que iba a verme en esta tesitura, en lugar de dedicarme por entero a escribir mi gran obra maestra, aquí ando, tratando de acabar de una vez por todas con el feminismo, en fin, literatura, que decía aquél, pero es que tengo que replicarte, tengo que replicarte porque no tienes razón, el patriarcado, como tú dices, no te coacciona, no te obliga a nada, existen unos hombres y unos gustos, y si tú quieres gustarles a esos hombres, tendrás que lucir acorde con sus gustos, y no hay más, tú decides, es como si a ti no te gustan los hombres bajos y yo mido uno sesenta, tienes tú la culpa de que no te gusten bajos, pregunto, pues no, me obligas a ser alto, pues tampoco, pues con la depilación femenina sucede lo mismo, salvo porque el que mide uno sesenta no puede elegir, no puede cambiar nada para gustar a quienes no se sienten atraídas por varones de esa talla, pero es que, además, no es un asunto que tenga que ver con el colectivo masculino, que es adonde yo quiero llegar, tiene que ver con la cultura, y qué es la cultura, me preguntas, calvando tu pupila en mi pupila, etcétera, pues la cultura es la moda que aún no ha pasado de moda, hace no muchos años, antes del movimiento hippie, un hombre que se dejase barba de tres días o el pelo un poco más largo de lo normal era considerado un guarro, o mira, los tatuajes, sin ir más lejos, antes eran motivo de rechazo, quien los lucía era visto como una suerte de lumpen, de exconvicto, y ahora son —dicen, a mí no me mires— algo cool, entonces, sintetizando, qué es lo que tienes que hacer si te parece un engorro y un sufrimiento tener que depilarte para agradar a los tíos, pues muy sencillo, en lugar de quejarte amarga y ridículamente de la presión del patriarcado mientras te pasas la cuchilla por las piernas, deja de depilarte, la presión social no se vence rindiéndote ante ella, sino haciendo lo que te apetece, dímelo a mí, que he tenido que escuchar todas las noches: «Qué pasa, es que no bebes alcohol», no, no bebo alcohol, «Tú no bebes», no, no bebo, y ahora, en todas las comidas: «No comes carne», no, no como carne, «Ni pescado tampoco», ni pescado tampoco, sólo así, actuando como crees conveniente, se puede derrotar a la presión social, al otro hay que educarlo, al ojo hay que acostumbrarlo, como se acostumbra el ojo del negro africano hasta el punto de resultarle atractiva una negra con la tapa de un bote de conservas en el labio, sí, ya sé que si dejas de depilarte tú sola no vas a conseguir gran cosa, pero se trata de actuar en conciencia, conforme a lo que uno cree, va a hacerse alguien vegetariano porque lo sea yo, pregunto, pues seguramente no, pero yo hago lo que creo que debo hacer, lo que haga el resto no depende de mí, o tal vez sí, porque quizás mi ejemplo pueda servirles a otros, tú haz tu parte y ya está, por qué ese gusto general de los hombres porque las mujeres vayan depiladas, quizás tenga algo que ver con la homogeneidad, no tenéis pelo en la cara, ni en el pecho, y apenas en los brazos, entonces parece que las piernas y las axilas desentonan, digo yo, porque no creo que sea un atavismo, no creo que tenga que ver con la epistemología genética, con un criterio innato para encontrar la mujer potencialmente más adecuada para tener descendencia, como dicen que sí podría ocurrir con la relación entre el perímetro de las caderas y el de la cintura, yo me inclino a pensar que es un gusto meramente cultural, pero bueno, no me extiendo, lo dicho, que si te parece mal depilarte, lo que tienes que hacer es dejar de hacerlo y convencer a todas las mujeres que puedas para que sigan tus pasos y así, dentro de unos años, a los hombres de entonces les parecerá lo normal y no pondrán reparos cuando se acerquen a vosotras.

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